miércoles, 20 de mayo de 2020

¿PODEMOS PERMITIRNOS DEJAR DE CUIDAR EL "PARAISO NATURAL"?

EL GOBIERNO DEBE EXPLICAR A LOS ASTURIANOS POR  QUÉ NO CUENTA CON LOS AGENTES DEL MEDIO NATURAL, UN CUERPO CON 140 AÑOS DE HISTORIA, PARA LA PROTECCIÓN DE SU PATRIMONIO NATURAL. 


El "Campanu" 2020
Cuando se declaró el estado de alarma por el Covid19, desde AGUMNPA dirigimos una carta al Consejero de Desarrollo Rural,  Alejandro Calvo,  pidiendo la integración de los Agentes del Medio Natural en el operativo de lucha contra la pandemia para colaborar no solo en el ámbito directo de nuestra competencia -la custodia y vigilancia del medio natural- sino, como habilitaba el Decreto por el que se decretaba el Estado de Alarma, en el grupo de apoyo social y en el de orden (hay que decir que en el plan INFOPA los Agentes del Medio Natural si figuramos en ambos grupos).

En principio, la única respuesta fue un decreto de servicios mínimos donde sólo trabajaba un Agente por territorio junto con un Agente Mayor, principalmente para  atender reclamaciones de daños de lobo, pues se consideró que esa, junto con los incendios forestales,  era una cuestión prioritaria.

Transcurrido un mes desde la declaración del estado de alarma entendimos que la ausencia de servicios programados de vigilancia del medio natural suponía una dejadez de la función que la ley concede a nuestra administración. A la vez, la identificación de diferentes actuaciones ilegales (en materia de incendios y cinegéticas) por parte de los Agentes del Medio Natural trabajando en servicios mínimos dejaba patente la necesidad de poner en marcha los servicios de vigilancia.

Por ello enviamos un nuevo escrito al Consejero instándole a reanudar dichos servicios. La respuesta que recibimos, diplomática donde las haya, es que “se ha dado orden de movilizar recursos donde se detecten urgencias” especialmente para garantizar la cadena alimentaria (si, la cadena alimentaria…).

Pero la prueba definitiva de que el gobierno asturiano se ha desentendido de la custodia del medio natural es el hecho de que se ha ordenado la reincorporación de toda la plantilla no para custodiar el medio natural - como sería su deber - sino  para, literalmente, “dar cobertura a la caza y la pesca”.

Parece una broma pero no lo es. Durante el  confinamiento el colectivo únicamente atendió incidencias, daños a agricultores y ganaderos y ahora a los cazadores y pescadores. La protección de la naturaleza, parece evidente, no es una prioridad para este gobierno, pese a que tiene la obligación de hacerlo.

Ha habido tiempo para organizar una reincorporación al trabajo, básicamente en materia de seguridad para los trabajadores; habilitación de espacios de trabajo, limpieza de los vehículos y distribución de los mismos, protocolos de seguridad, etc, pero como siempre sucede, se ha hecho de un día para otro  de manera improvisada y sin contar para nada con los agentes, algo a lo que por desgracia nos vamos acostumbrando.

Tampoco se han establecido protocolos de inspección que garanticen la seguridad de los agentes en esta situación de pandemia. ¿O es que nadie se ha parado a pensar los riesgos que debe asumir un Agente del Medio Natural que realiza una inspección de pesca o de caza comprobando artes, cestos o vehículos?.

El mensaje que se ha transmitido ha sido claro, pero no puede ser más nefasto: no se espera que desarrollemos nuestra función inspectora, o si la hacemos será bajo nuestra responsabilidad.  Tal vez la cobertura que se pretende que demos  a los pescadores es esta, mirar para otro y desentendernos de nuestra función de policía medioambiental.

Así las cosas, lo único que ha sido gradual ha sido el progresivo acercamiento de los sucesivos gobiernos a los distintos grupos de presión que desarrollan su actividad en el medio natural (pescadores, agricultores o maderistas). Ellos en este momento son los que dictan las directrices de la política medioambiental en Asturias y nadie desde el gobierno presenta objeción alguna.

El cuerpo de Agentes del Medio Natural es la única garantía de protección de nuestro paraíso natural, de que se persigan  las acciones contra él y de que se haga cumplir y se respete la legislación medioambiental. Si el gobierno de Adrián Barbón ha decidido que dejemos de realizar nuestra función, como mínimo, debería comunicarlo a los asturianos para que toda la sociedad pueda saber cuáles son las verdaderas prioridades de este gobierno.

O sobra el paraíso natural o sobra el responsable de su custodia. Nosotros nos inclinamos por lo segundo.


domingo, 3 de mayo de 2020

14 ANIVERSARIO DEL FALLECIMIENTO DE RUBEN LOPEZ CUETO

                                                       SIEMPRE EN NUESTRO RECUERDO RUBEN
 

     14 Años ya y parece que fué ayer el aciago día en que la fatalidad se llevó por delante a u no de los mejores. Por el medio el sinsentido de una tragedia y la amargura de una sentencia que, más allá de sus fundamentos jurídicos, dejó patente la total falta de consideración por parte de  los responsables de la Consejería competente hacia los Agentes del Medio Natural y los riesgos que asumen en la actividad que desarrollan y, sobremanera hacia las personas que visten ese uniforme.  

                       Y en este tiempo poco o nada ha cambiado en esa actitud oficial ignorante y despreocupada del bienestar y la seguridad de unos funcionarios comprometidos con su trabajo. Seguimos haciendo servicios en solitario, por pistas en mal estado, sin localizadores GPS, sin protocolos de comunicación durante la jornada y, como aquella triste noche, será unicamente nuestra familia la que comunique que no hemos llegado a casa a la hora acostumbrada tras el trabajo. 

       La trágica muerte de Rubén debería haber marcado un antes y un despues para los miembros de este colectivo de 6000 Agentes que cada día recorren nuestros montes y velan por su conservación en viejos vehículos, con aún más viejas rutinas y con jefes más preocupados por quedar bien con los responsables políticos que ocupados con atender las necesidades de sus subordinados. 

       Sin embargo poco o nada ha cambiado y resulta ciertamente desalentador comprobarlo un año más en este aniversario de Rubén. 
   
                       Pese al tiempo transcurrido seguimos recordando su excepcional humanidad, su carácter cercano y apacible y su incansable disposición para echar una mano donde hiciera falta, tanto en el ámbito personal como en el profesional donde su nivel de compromiso con el servicio público los 15 años que vistió con orgullo el uniforme de Agente del Medio Natural sigue siendo una referencia para todos nosotros. 

                      Este año se suma al homenaje y al recuerdo de Ruben la asociación AMINTA creada por Agentes de toda España para rendir tributo a la memoria de los compañeros fallecidos y ayudar a sus familias. Desde aquí nuestro reconocimiento y nuestro apoyo a esa fantástica iniciativa. 
                  
                        Nuestro cariño a Lolí, su esposa y a Manuel y a Claudia, sus hijos, que deben saber que su padre fué una persona excepcional y que pueden sentirse  muy orgullosos de él. 

                  Donde quiera que estés Rubén,seguimos echándote de menos.