domingo, 13 de octubre de 2019

UNA LEGISLATURA CLAVE PARA LA PROTECCIÓN DEL PARAISO NATURAL

EL NUEVO GOBIERNO ASTURIANO DEBE DEJAR ATRAS UN MODELO DE PROTECCION OBSOLETO QUE IMPIDE A LOS AGENTES DEL MEDIO NATURAL DESARROLLAR SU FUNCION DE CUSTODIA. 


A punto de cumplir los primeros 100 días del gobierno emanado de las últimas elecciones legislativas son pocas, o ninguna, las decisiones que, para bien, afecten al colectivo de Agentes del Medio Natural. Se mantiene la dispersión del colectivo, se ignoran sus reclamaciones justas sobre su seguridad y se hacen oídos sordos a la advertencia de la Fiscalía de Medio Ambiente por segundo año consecutivo en su memoria anual, acerca de las cortapisas que se ponen a las BRIPAS para desarrollar su tarea de investigación en incendios forestales, a día de hoy, la mayor amenaza para nuestro patrimonio natural.

El discurso oficial que se transmite desde el gobierno, en lo referido a la protección del medio ambiente resulta preocupante pues dar a entender  que proteger la biodiversidad o los ecosistemas fuera un capricho de urbanitas que no podemos permitirnos y que son otras las prioridades, pues la primera medida adoptada ha sido autorizar la eliminación de 40 ejemplares de lobo ibérico. 

Son demasiadas  ya, las legislaturas que aplazan el cambio de un modelo de protección de la naturaleza decimonónico, totalmente caduco, ineficaz e ineficiente que se insiste en mantener pese a que poco o nada tiene que ver con la protección de la naturaleza que reclama la sociedad del siglo XXI y el único argumento para mantenerlo es mirar para otro lado en esta materia.

Falta un enfoque global de la protección del medio ambiente que se aleje de una vez del intervencionismo en materia de caza o pesca o gestión forestal que, tal vez, resultaba normal en los años 60, pero que en este 2019 resulta anacrónico a la mayoría de los ciudadanos que no son cazadores ni pescadores ni maderistas. Es necesario un  enfoque integrador que considere la naturaleza como el bien jurídico de incalculable valor que es y cuya conservación debe implicarnos a todos.

En primer lugar es necesario poner en valor ese patrimonio y darlo a conocer a la sociedad. Especialmente a quienes viven en las zonas rurales que deben entender que la única garantía de futuro para sus comunidades es la conservación del medio en el que se encuentran. Para ello hay que desarrollar programas divulgativos en las escuelas, servicios de comunicación e información en los parajes de mayor afluencia debido a sus excepcionales condiciones naturales y un trabajo proactivo de vigilancia y protección que evite acciones contra ese medio natural.

Toca olvidarse del “Guarda” que transportaba la pieza cobrada o que enseñaba al pescador la mejor postura para prender un salmón. Lo que se espera hoy en día de los AMN es que tengan una formación superior sobre el medio natural y estén preparados para afrontar cualquier intervención en el mismo; desde la recogida de un animal herido a la dirección de la extinción de un incendio forestal o la elaboración de un atestado desde su condición de Policía Judicial. Desde realizar una inspección técnico ocular en un escenario donde se han encontrado cebos envenenados a tomar muestras ante un vertido a rastrear la presencia de una especie catalogada o a realizar un control sobre un animal salvaje que pueda suponer un riesgo para la población . Eso es lo que esperan los asturianos de nosotros y eso es lo que tenemos que dar, lo contrario supondría un fraude para los ciudadanos..

Es necesario dejar atrás un sistema de trabajo basado en la atención primordial a las actividades piscícolas, cinegéticas o forestales que supone detraer efectivos humanos de otras tareas, creemos, más acordes con la protección del medio natural que establece nuestro ley de creación. Unificar el colectivo como lo que es un cuerpo especializado cuya función esencial es la custodia del medio natural, establecer un decreto de horarios que ponga fin a la prestación “voluntaria” de un servicio público como sucede en la actualidad y un plan de comarcalización que optimice los recursos humanos y materiales para la función que tenemos asignada.

Para los compañeros que nos visitan de otras regiones de España resulta incomprensible  que una Comunidad Autónoma con el potencial de riqueza en biodiversidad y paisaje carezca de un sistema de vigilancia y protección adecuado a las necesidades actuales. Este hecho resulta de especial gravedad si mencionamos el hecho de que en la mayoría de las CCAA se han producido cambios en la estructura, dotación y funcionamiento de los AAFFMA  (acceso a la formación, dotación de vehículos, imagen corporativa, protocolos de actuación, colaboración con otros cuerpos , planes de educación medioambiental) que hacen que nos encontremos en el furgón de cola de la protección medioambiental en nuestro país.

Asturias no puede permitirse una legislatura más sin abordar los cambios necesarios pues eso establecería un escenario difícilmente asumible para nuestro colectivo y para toda la sociedad asturiana.  Nuestro excepcional patrimonio natural no pertenece en exclusiva, como parece trasladarse desde el ejecutivo, ni a los ganaderos, ni a los pescadores. Ni siquiera a los “paisanos” si se entiende por tal a quienes habitan en nuestras zonas rurales y de montaña. A ellos les compete, en todo caso, colaborar activamente en la conservación y mejora de ese patrimonio que es su entorno habitual pero, en ningún caso, propiciar o reclamar actuaciones que vayan en contra del mismo.

Es necesario situar la política de protección medioambiental en el lugar que le corresponde que, de acuerdo con la legislación, es como condicionante para el desarrollo del resto de las políticas sectoriales como sucede en el resto de los países desarrollados. Nunca al contrario.

Y en esa tarea la existencia de un cuerpo de funcionarios como es el de los AMN resulta imprescindible, por cuanto que es la herramienta adecuada no solo para “ser los ojos de la administración” gracias a su presencia continuada en nuestros montes sino para desarrollar políticas efectivas de gestión ambiental, controlar el ordenado aprovechamiento de los recursos naturales y asegurar el cumplimiento de la ley en su función de policía medioambiental.

No es posible seguir “vendiendo” a los asturianos una protección de la naturaleza que no es real, y no lo es porque desde las instancias políticas se ha decidido priorizar otros intereses ajenos por completo al derecho de los ciudadanos a disfrutar de un medio ambiente óptimo.

Desde AGUMNPA reclamamos a este gobierno la puesta en marcha de actuaciones en este sentido y, a tal fin le trasladaremos un documento con las actuaciones que, a nuestro juicio deben abordarse de forma inmediata. Entendemos que requerirá tiempo y recursos pero, sobremanera, requerirá voluntad por parte de los responsables y sobremanera, la necesidad de considerar la protección del medio natural como , pero que no deben dudar que esa tarea será reconocida y valorada po la sociedad asturiana.