sábado, 21 de enero de 2017

Reflexiones tras la tragedia

Ni Francesc Xavier Rives ni David Iglesias, cuando salieron de su casa para incorporarse al servicio y se despidieron de sus familias pensaron que no iban a volver. Sin embargo no volvieron. Cuando abordaron al cazador para comprobar su documentación simplemente estaban cumpliendo con su obligación de velar por el cumplimiento de la legislación en el ámbito medioambiental, en este caso en la actividad cinegética.

Estaban acostumbrados, como muchos de nosotros a relacionarse con cazadores y no consideraron una situación de riesgo el dirigirse al que fue su homicida. Sin chalecos antibalas, sin armas y lo que es más grave, sin formación específica ni protocolos para enfrentarse a situaciones de potencial riesgo para su integridad como sin duda era la del pasado sábado, se limitaron a hacer su trabajo de policía medioambiental como cualquier otro día.

Conmocionados aún por el terrible suceso, más allá de hacer llegar nuestras sentidas condolencias, como hemos hecho, a los familiares de los fallecidos y nuestro apoyo y solidaridad a todo el colectivo de Agentes Rurales no podemos evitar hacer una reflexión.

Nadie, a estas alturas, cuestiona que la esencia de nuestro trabajo, desde la creación de nuestro colectivo, es el de policía. Esto es, hacer cumplir las leyes de protección de la naturaleza y las que regulan sus aprovechamientos (forestales, cinegéticos, …) sin embargo, el análisis sobre de qué forma debe realizarse esta tarea ya no suscite  tantos acuerdos.

Poca diferencia hay entre el hecho de que una patrulla de la Guardia Civil pida la documentación a un cazador y que lo haga un Agente del Medio Natural. Ambos son Agentes de la Autoridad y están legitimados para hacerlo. La diferencia estriba en la preparación y en el equipamiento de ambos. Así, mientras los CC y FFSS del Estado tienen una formación específica policial en el manejo de situaciones de riesgo, defensa personal, manejo de armas que les permite afrontar con ciertas garantías una posible agresión como la que sufrieron los desafortunados compañeros, los Agentes no disponemos de esos recursos y, más aún, ni siquiera trabajamos en parejas de forma habitual.

Ni nuestras administraciones respaldan la Autoridad que representamos, ni nuestras actuaciones son ratificadas por los órganos competentes con lo que la imagen que percibe la ciudadanía es poco menos que la que somos unos funcionarios dedicados a “tocar las narices” al personal. Desde fuera, la Guardía Civil trata de apartarnos de nuestro cometido y el Ministerio de socavar nuestra autoridad y desde dentro, la mayor parte de nuestro colectivo, renuncia a ejercer sus funciones y se acomoda a un sistema que premia a quienes se desentienden de sus obligaciones.

Los terribles hechos de ayer deberían marcar un antes y un después en el devenir de nuestro colectivo. El debate no es si llevar o no llevar armas, sino de qué modo podemos desarrollar nuestras funciones de forma segura y eficaz al servicio de la ciudadanía. Quienes cada día ponen dificultades para mejorar la organización, el equipamiento y la preparación de los Agentes del Medio Natural, deben pensar en Xavier y en David, quienes pudieron pasar de largo o hablar del tiempo con el que acabo con su vida. Eligieron cumplir con su obligación. Su ejemplo de entrega y profesionalidad debe guiarnos a todos en estos tiempos difíciles.

Que descansen en paz.


Manuel Fernández Fabián
Presidente de Agumnpa