domingo, 29 de enero de 2017

La Consejería deniega la asistencia letrada a los Agentes que se ven inmersos en procesos judiciales

El pasado 12 de enero denegó asistencia a un AMN ante un juicio por amenazas recibidas tras haber denunciado este a un incendiario

Los Agentes del Medio Natural son los funcionarios del Principado de Asturias encargados de la custodia y vigilancia del patrimonio natural y de velar por el cumplimiento de la legislación medioambiental.


En el ejercicio de sus funciones de policía administrativa, realizan identificaciones inspecciones, denuncias, decomisos, etc que, en algunos casos dan lugar a que sean objeto de amenazas o agresiones por parte de las personas ante quienes están, en ese momento, ejerciendo sus función de policía.

AGUMNPA lleva años denunciando ante los responsables de la Administración del Principado las continuas agresiones que sufren los Agentes del Medio Natural y sus medios de trabajo. Así, un coche quemado en Quirós, un lobo que apareció en un vehículo de los Agentes de Arriondas, ruedas pinchadas en Caso, etc. Innumerables amenazas, intentos de agresión y agresiones en el ejercicio de sus funciones sin que la Administración no haya hecho nada para garantizar su seguridad más allá de las buenas palabras de la Sra. Consejera.


 Además, la Consejería deniega sistemáticamente la asistencia letrada a los Agentes que se ven inmersos en un proceso judicial, por haber sufrido agresiones o amenazas en el ejercicio de sus funciones.


Como ha sucedido hace unos días a un Agente del Medio Natural citado a un juicio por amenazas sufridas en el desarrollo de su actividad profesional. Este no es un caso aislado. Esta falta de asistencia obliga a tener que costearse la asistencia letrada de su propio bolsillo o acudir a sindicatos o asociaciones profesionales para disponer de ella.


En AGUMNPA consideramos estos hechos gravísimos por cuanto muestran que la Consejería de Desarrollo Rural y los Servicio Jurídicos del Principado no sólo no quiere mejorar y garantizar nuestra seguridad, sino que nos deniega la asistencia jurídica ante hechos ocurridos como consecuencia de nuestro trabajo de policía, un derecho reconocido en el Estatuto Básico del Empleado Público y que supone una absoluta desconsideración y falta de respeto hacia sus propios funcionario y un cuestionamiento de la propia función que desarrollan.
La trágica muerte de dos Agentes Rurales catalanes en el ejercicio de sus funciones a manos de un cazador, no es un hecho aislado que pueda desvincularse del resto de amenazas y agresiones que constantemente sufren los AAFF y MA del territorio nacional cada día y debería señalar un antes y un después en el apoyo de la Consejería a los Agentes del Medio Natural cuando más lo precisan.

 
Los poderes públicos tienen el deber de garantizar la seguridad de los Agentes en el desempeño de sus funciones y a la vez, respaldar la autoridad que representan, lo que pasa, en primer lugar por respaldar su actuación ante los Tribunales frente a quienes la han insultado, amenazado o agredido, facilitándoles asistencia jurídica.

El deterioro de la imagen de los Agentes y de su autoridad derivado de la falta de respaldo desde la Administración tiene una relación directa con la frecuencia y gratuidad de las agresiones de que son objeto, por cuanto “sale gratis” prácticamente, agredir a un Agente de la Autoridad. Por ello, de no variar la política de la Consejería en este sentido, deberemos considerarla cómplice y de alguna manera, responsable de las posibles agresiones que sufra en el futuro nuestro colectivo.

sábado, 21 de enero de 2017

Reflexiones tras la tragedia

Ni Francesc Xavier Rives ni David Iglesias, cuando salieron de su casa para incorporarse al servicio y se despidieron de sus familias pensaron que no iban a volver. Sin embargo no volvieron. Cuando abordaron al cazador para comprobar su documentación simplemente estaban cumpliendo con su obligación de velar por el cumplimiento de la legislación en el ámbito medioambiental, en este caso en la actividad cinegética.

Estaban acostumbrados, como muchos de nosotros a relacionarse con cazadores y no consideraron una situación de riesgo el dirigirse al que fue su homicida. Sin chalecos antibalas, sin armas y lo que es más grave, sin formación específica ni protocolos para enfrentarse a situaciones de potencial riesgo para su integridad como sin duda era la del pasado sábado, se limitaron a hacer su trabajo de policía medioambiental como cualquier otro día.

Conmocionados aún por el terrible suceso, más allá de hacer llegar nuestras sentidas condolencias, como hemos hecho, a los familiares de los fallecidos y nuestro apoyo y solidaridad a todo el colectivo de Agentes Rurales no podemos evitar hacer una reflexión.

Nadie, a estas alturas, cuestiona que la esencia de nuestro trabajo, desde la creación de nuestro colectivo, es el de policía. Esto es, hacer cumplir las leyes de protección de la naturaleza y las que regulan sus aprovechamientos (forestales, cinegéticos, …) sin embargo, el análisis sobre de qué forma debe realizarse esta tarea ya no suscite  tantos acuerdos.

Poca diferencia hay entre el hecho de que una patrulla de la Guardia Civil pida la documentación a un cazador y que lo haga un Agente del Medio Natural. Ambos son Agentes de la Autoridad y están legitimados para hacerlo. La diferencia estriba en la preparación y en el equipamiento de ambos. Así, mientras los CC y FFSS del Estado tienen una formación específica policial en el manejo de situaciones de riesgo, defensa personal, manejo de armas que les permite afrontar con ciertas garantías una posible agresión como la que sufrieron los desafortunados compañeros, los Agentes no disponemos de esos recursos y, más aún, ni siquiera trabajamos en parejas de forma habitual.

Ni nuestras administraciones respaldan la Autoridad que representamos, ni nuestras actuaciones son ratificadas por los órganos competentes con lo que la imagen que percibe la ciudadanía es poco menos que la que somos unos funcionarios dedicados a “tocar las narices” al personal. Desde fuera, la Guardía Civil trata de apartarnos de nuestro cometido y el Ministerio de socavar nuestra autoridad y desde dentro, la mayor parte de nuestro colectivo, renuncia a ejercer sus funciones y se acomoda a un sistema que premia a quienes se desentienden de sus obligaciones.

Los terribles hechos de ayer deberían marcar un antes y un después en el devenir de nuestro colectivo. El debate no es si llevar o no llevar armas, sino de qué modo podemos desarrollar nuestras funciones de forma segura y eficaz al servicio de la ciudadanía. Quienes cada día ponen dificultades para mejorar la organización, el equipamiento y la preparación de los Agentes del Medio Natural, deben pensar en Xavier y en David, quienes pudieron pasar de largo o hablar del tiempo con el que acabo con su vida. Eligieron cumplir con su obligación. Su ejemplo de entrega y profesionalidad debe guiarnos a todos en estos tiempos difíciles.

Que descansen en paz.


Manuel Fernández Fabián
Presidente de Agumnpa